Cuando inicias los trámites para este proceso, es lógico que te surjan algunas dudas respecto a cómo se deben abonar determinados gastos que eran comunes al matrimonio, como el de la hipoteca.
Lo primero que debes saber es que la obligación del pago de la hipoteca depende de la titularidad del préstamo. Por ende, si el préstamo está suscrito a nombre de los dos cónyuges, la entidad bancaria podrá reclamar el cumplimiento del pago a cualquiera de los dos en su integridad.
¿Qué ocurre con la hipoteca tras un divorcio según el régimen económico matrimonial?
Uno de los primeros aspectos que debemos analizar para determinar qué sucede con la hipoteca de la vivienda familiar después de un divorcio es el régimen económico que regulaba el matrimonio. Dependiendo de si los cónyuges estaban casados en gananciales o en separación de bienes, el procedimiento para repartir la propiedad y afrontar las obligaciones hipotecarias será diferente.
Si el matrimonio estaba sujeto al régimen de sociedad de gananciales, la ruptura matrimonial implica la disolución de dicha sociedad, de conformidad con lo establecido en los artículos 1392 y 1396 del Código Civil. Posteriormente, será necesario proceder a su liquidación para distribuir los bienes y derechos que integraban el patrimonio común.
Por el contrario, si los cónyuges estaban casados en régimen de separación de bienes, será fundamental comprobar quién figura como propietario de la vivienda y qué porcentaje corresponde a cada uno. Esta información puede consultarse en la escritura de compraventa del inmueble o mediante una nota simple solicitada al Registro de la Propiedad.
Cuando la vivienda pertenece a ambos cónyuges, existen principalmente dos posibilidades para resolver la situación:
- Que uno de los cónyuges se adjudique la vivienda. En este supuesto, quien desee conservar el inmueble deberá compensar económicamente al otro por el valor de su participación. Además, si se pretende que únicamente el nuevo propietario asuma la deuda hipotecaria, será necesario negociar con la entidad bancaria una modificación del préstamo que permita liberar al otro cónyuge de sus obligaciones.
- Que ambos decidan vender la propiedad. Otra alternativa consiste en transmitir la vivienda a un tercero, utilizar el importe obtenido para cancelar la deuda hipotecaria pendiente y distribuir el dinero restante entre los propietarios conforme a sus respectivos derechos.
Reclamación de las cuotas hipotecarias en matrimonios con separación de bienes
Cuando un matrimonio se encuentra sometido al régimen de separación de bienes y ambos cónyuges son propietarios de la vivienda, la adjudicación del inmueble a uno de ellos puede realizarse mediante un procedimiento denominado extinción de condominio.
Este mecanismo permite poner fin a la situación de copropiedad, de manera que uno de los titulares adquiere la totalidad del inmueble y, como contrapartida, entrega al otro una compensación económica equivalente al valor de su participación.
La extinción del condominio puede formalizarse tanto antes como después del divorcio, siempre que concurran los requisitos necesarios.
Por otro lado, cuando uno de los copropietarios ha asumido pagos hipotecarios que correspondían también al otro, puede surgir el derecho a reclamar las cantidades abonadas en exceso.
Para determinar si procede dicha reclamación, será necesario examinar las aportaciones realizadas por cada parte, los acuerdos existentes y las circunstancias concretas del caso. También deberá tenerse en cuenta el plazo de prescripción aplicable, que, con carácter general, es de cinco años para las acciones personales, sin perjuicio de las particularidades legales que puedan concurrir.
¿Qué sucede con los pagos de la hipoteca cuando el matrimonio estaba en gananciales?
En los matrimonios sujetos al régimen de sociedad de gananciales, es importante distinguir entre la disolución de la sociedad y su posterior liquidación.
Aunque el divorcio determina la disolución del régimen económico matrimonial, el reparto efectivo del patrimonio común no tiene por qué realizarse en ese mismo momento. De hecho, la liquidación puede llevarse a cabo después de la ruptura o incluso antes, si los cónyuges modifican su régimen económico mediante capitulaciones matrimoniales otorgadas ante notario.
A través de este procedimiento se identifican, valoran y distribuyen los bienes, derechos y obligaciones que integran el patrimonio ganancial, incluida la vivienda familiar cuando tenga dicha consideración.
Sin embargo, puede transcurrir un periodo de tiempo entre la disolución de la sociedad de gananciales y la adjudicación definitiva del inmueble. Durante esta etapa, conocida como comunidad postganancial, la vivienda continúa formando parte del patrimonio pendiente de liquidación.
En consecuencia, las obligaciones vinculadas al préstamo hipotecario deben seguir atendiéndose, aunque la distribución interna de su coste entre los excónyuges dependerá de la naturaleza de la deuda y de las circunstancias particulares.
Conclusión: ¿Quién debe hacerse cargo de la hipoteca después del divorcio?
La separación o el divorcio no suponen, por sí solos, la desaparición de las obligaciones derivadas del préstamo hipotecario. Por este motivo, resulta esencial determinar tanto la titularidad de la vivienda como las responsabilidades asumidas por cada cónyuge frente a la entidad financiera.
Con independencia de que el matrimonio se haya regido por gananciales o por separación de bienes, existen distintas soluciones para gestionar la vivienda familiar tras la ruptura.
Si uno de los excónyuges decide quedarse con la propiedad, normalmente deberá compensar al otro por la parte que le corresponda. Asimismo, será conveniente estudiar la posibilidad de modificar las condiciones del préstamo hipotecario para adaptar la financiación a la nueva situación.
No obstante, debe tenerse presente que la adjudicación de la vivienda a uno de los cónyuges no libera automáticamente al otro de la hipoteca. Para que esa liberación tenga efectos frente al banco, será necesaria la aceptación de la entidad acreedora.
Del mismo modo, cuando uno de los propietarios haya abonado cantidades superiores a las que legalmente le correspondían, será preciso analizar si tiene derecho a exigir su reembolso.
Por todo ello, contar con asesoramiento jurídico especializado en derecho de familia y cuestiones patrimoniales puede resultar fundamental para evitar conflictos económicos y proteger los intereses de ambas partes.
Si estás atravesando un proceso de divorcio y compartes una vivienda hipotecada con tu expareja, es recomendable estudiar las diferentes alternativas antes de tomar una decisión. Un abogado especializado podrá valorar tu situación, aclarar las obligaciones de cada parte y ayudarte a encontrar la solución más adecuada para gestionar la hipoteca y el reparto del inmueble.

Alejandra Zapata es abogada especializada en Derecho de Familia nacional e internacional y mediación, colegiada en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Graduada en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, cuenta con experiencia en entornos jurídicos internacionales tras su paso por Londres y su trabajo en el departamento legal de BBVA. Desde su incorporación a Sancho Gómez Abogados en 2018, centra su práctica en la gestión de conflictos familiares complejos, aportando un enfoque basado en la empatía, la precisión jurídica y la búsqueda de soluciones eficaces. Su labor se orienta especialmente a la protección del bienestar de sus clientes, con atención a casos que implican menores y situaciones de carácter transnacional.


