Aunque no estéis casados ni hayáis formalizado una pareja de hecho, tener hijos en común genera obligaciones y derechos legales que hay que regular cuando decidís tomar caminos distintos.
1. Los padres siempre tienen obligaciones
El vínculo que importa no es el matrimonio ni la convivencia, sino la filiación: ser progenitor crea deberes y derechos hacia los hijos. Ambos padres deben:
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velar por ellos
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cuidarlos
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alimentarlos
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educarlos
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asumir su manutención
Esto es igual si estáis casados o no.
Para que esos compromisos sean efectivos, hay que ponerlos por escrito y homologarlos judicialmente en un proceso legal llamado medidas paternofiliales o convenio regulador.
2. ¿Qué debe regularse cuando os separáis?
En ese convenio o proceso judicial, tendréis que acordar o someter a decisión judicial:
✔️ Custodia de los hijos — compartida o exclusiva
✔️ Régimen de visitas y estancias — días, fines de semana, vacaciones.
✔️ Pensión alimenticia — cuánto y cómo se actualiza.
✔️ Patria potestad — quién toma decisiones sobre salud o educación.
✔️ Uso de la vivienda familiar — quién se queda con los niños y dónde.
Lo fundamental es garantizar el interés superior del menor, que siempre está por encima de cualquier otra consideración.
3. ¿Y los derechos económicos entre los padres?
Aquí hay una diferencia importante con las parejas casadas:
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No existe pensión compensatoria por ruptura (como en un divorcio).
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No hay compensación por trabajo en casa o renuncia profesional por cuidar a los hijos, salvo que exista un contrato o acuerdo entre vosotros.
Esto significa que, sin matrimonio ni pacto previo, no hay obligación legal de compensar económicamente al otro solo por haber convivido junto.

Alejandra Zapata es abogada especializada en Derecho de Familia nacional e internacional y mediación, colegiada en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Graduada en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, cuenta con experiencia en entornos jurídicos internacionales tras su paso por Londres y su trabajo en el departamento legal de BBVA. Desde su incorporación a Sancho Gómez Abogados en 2018, centra su práctica en la gestión de conflictos familiares complejos, aportando un enfoque basado en la empatía, la precisión jurídica y la búsqueda de soluciones eficaces. Su labor se orienta especialmente a la protección del bienestar de sus clientes, con atención a casos que implican menores y situaciones de carácter transnacional.


